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Hacia una reconciliación con el silencio

un apunte sobre Biografía del silencio, de Pablo D´ors.

 

En los últimos tiempos hemos asistido a un boom referente a los temas de meditación y aquel mundo denominado como MindfulnessEn todos lados nos encontramos con publicidad que nos aconseja “callar la mente”, “limpiar el alma”, “desconectarnos del mundo para volver a lo esencial”. Todas estas frases aluden a una imperiosa necesidad por volver a encontrar paz en medio de un mundo agitado; sin embargo, al querer llevarlas a la práctica nos enfrentamos con que, inicialmente, la mente no se calla tan fácilmente como nos mencionaban en la publicidad. Estas complejidades pueden hacernos sentir incapaces de hallar la paz necesaria o, incluso, pueden llevarnos a abandonar el intento por tener una práctica meditativa.

Hace poco tiempo —en medio de una crisis personal, como las que solemos tener a fin de año— me encontré con un pequeño libro. Éste es Biografía del silencio (editorial Siruela), del escritor Pablo D´ors.

Este libro, que se construye a la manera de un ensayo, me ayudó a cambiar mi perspectiva en distintos ámbitos. El libro es muy pequeño, no supera las 90 hojas, y está permeado de inicio a fin de una sabiduría absolutamente práctica.

Este pequeño y nutrido ensayo parte de los diarios personales del escritor. El autor Pablo D´ors es un sacerdote católico español que estudió, durante varios años, teología en Alemania. Podría pensarse que el texto tiene tintes religiosos; sin embargo, no es así. Si bien el texto hace alusión al cultivo de una espiritualidad práctica y cotidiana, en ningún momento pretende “convertir a nadie”, ni convencer a los no creyentes de cualquier cosa. En realidad, a lo largo del libro no nos encontramos con referencias propiamente religiosas, sino con el testimonio de una persona que busca compartir con los otros los beneficios que le ha traído cultivar la meditación en su vida diaria.

Me interesan diferentes aspectos de este libro pero, sobre todo, me gustaría destacar la importancia que le da el autor al cuerpo: desde el inicio del ensayo nos habla de la dificultad que supone ese “sencillo acto de sentarse e intentar calmar, sin forzar, la mente”. Podría parecer una banalidad, pero me interesa que ahonde en las complejidades inherentes a la meditación, porque al hablar de ellas —lejos de desanimar a las personas— invita a los que se inician en la práctica a persistir, a no renunciar al intento. De hecho, en algún momento de este ensayo, Pablo D´ors menciona que “la meditación nos ayuda a escuchar al dolor, a la incomodidad y a vivir con ellos”. Para el escritor, la meditación no es un proceso sencillo al inicio, porque nos enseña lo desacostumbrados que estamos a estar con nosotros mismos, lo lejanos que somos realmente a nuestra propia respiración y lo adoloridos que vivimos físicamente. Meditar nos obliga, de alguna manera, a estar presentes en nuestra propia corporalidad.

Asimismo, a lo largo de Biografía del silencio, el autor nos comparte las reflexiones que ha tenido en torno a la práctica meditativa. Como he mencionado, este ensayo es un ejercicio absolutamente personal. El autor no pretende en ningún momento ofrecer referencias académicas o monásticas sobre la meditación; sino que, más bien, busca contar cómo ha sido su propio proceso. Así, algunas de las reflexiones que han surgido en “sus sentadas” —como define D´ors a sus prácticas meditativas— son el hecho de que la simple observación ya es sanadora y que no tenemos que creernos ese cuento, tan Occidental, de que la vida solamente supone drama. Para el autor de este libro, meditar no solamente nos arraiga en nuestro cuerpo, sino que también nos ayuda a convivir pacíficamente con el dolor emocional. Meditar también nos muestra nuestra pequeñez en la tierra y nos enseña a no luchar contra las cosas que nos suceden. En realidad, para él, si solamente atendiéramos la emoción como llega, el sufrimiento duraría muy poco. Lo que nos hace sufrir es la capacidad que empleamos en aferrarnos en repetir el acto que nos dañó. Meditar ayuda a dejar pasar las cosas. Esto no implica tener desinterés en nuestra vida, sino que supone aprender a elegir nuestras batallas. Sentarse a meditar nos permite aprender a tener una vida de cuidados con nosotros mismos y con el resto de las personas.

Finalmente, el último aspecto que me gustaría destacar de este pequeño libro —pero inmenso y siempre abierto a distintas lecturas— es la importancia de la que dota el autor al asombro. Él mismo se considera, sin vanidad, un practicante del “milagro de lo banal”.

Pablo D´ors nos invita en cada página a mirar la vida, nuestra propia vida, con ojos más inocentes. Esta inocencia no se refiere a que debamos fingir poca madurez o consciencia en nuestros actos. La inocencia en este libro se refiere a la apertura a la vulnerabilidad. No solemos vivir vulnerables, porque tenemos miedo de ser heridos. Pero, habitualmente, nos hiere más nuestra coraza ante el mundo, que las verdaderas posibilidades de ser lastimados. Pablo D´ors menciona que la meditación nos permite bajar la guardia y volvernos inocentes (vulnerables). Al hacer esto nos abrimos no solamente a nosotros mismos, sino a los demás. Al final del día, solamente en la vulnerabilidad mostramos lo que somos y solo ahí puede surgir la verdadera confianza y el amor.

Meditar —ese sitio del “no lugar”, como menciona el escritor— nos permite observar que todo esfuerzo que hagamos por nosotros mismos siempre tiene resultados: por mucho que nos cueste llevar a cabo nuestra práctica, si tenemos confianza y empeño, notaremos tarde o temprano magníficos resultados. El único “truco” consiste en persistir. La necedad también tiene su encanto.

Agradecemos la aportación de este texto a su autora Amelia González: egresada de la carrera en Lengua y Literaturas Modernas italianas, UNAM. Apasionada del mundo de los libros. Traductora y revisora de textos, así como también profesora de italiano y de inglés. Apasionada, también, de la lectura de cualquier género literario.

Facebook: Amelia Montserrat Hernández González. Twitter: @AmeliaBacana. Mail: manzanamacondo@gmail.com